Àngel Ros, Alcalde de Lleida

Me complace presentaros una nueva exposición del Museu d’Art Jaume Morera, fruto de la estrecha colaboración y la excelente sintonía que, desde el año pasado, se ha establecido entre este nuestro museo y el coleccionista de arte Antoni Gelonch Viladegut, una de esas personalidades directivas vinculadas con el sector empresarial que, desde hace años, Cataluña exporta por todo el mundo. Leridano de nacimiento y corazón, Antoni Gelonch reside actualmente en París, donde trabaja como Director de Relaciones Institucionales de la Región Europa de la multinacional sanofi-aventis.

La muestra, titulada La permanencia del grabado. Obras de la Colección Gelonch Viladegut, nos ofrece una esmerada selección de los trabajos que componen este inmenso mosaico de obra gráfica que es la Colección Gelonch Viladegut; una elección en la que el Museo y el mismo Antoni Gelonch han tenido muy en cuenta la variedad de las técnicas de estampación representadas, y la importancia de algunos de los artistas más significativos del arte universal. Así, la musealización abarca desde el siglo XVI hasta la actualidad: de Durero a Antoni Tàpies, pasando por Rembrandt, Goya, Picasso, Braque, Miró, Dalí o Chillida, entre muchos otros, todos y cada uno de ellos están presentes en esta importante colección.

Erróneamente, muchas veces se tiende a considerar el grabado como un arte menor o de «segunda categoría». Esta situación se debe al agravio comparativo existente, tradicionalmente, entre la pintura y la obra gráfica, disputa que olvida los aspectos propios de cada una de las dos artes. La obra gráfica nunca tiene que ser considerada una mera derivación de la pintura, porque tiene elementos característicos y cualidades intrínsecas suficientes en esta disciplina que no es posible encontrar en el resto de artes plásticas. Una obra gráfica original no es una reproducción, es una obra que el artista piensa y realiza mediante técnicas escogidas como el aguafuerte, la aguatinta, la punta seca, la serigrafía, o la litografía, entre otras. En su realización intervienen una serie de factores en los que la tarea del artista requiere, incluso, un proceso de mayor cuidado y meticulosidad. Así pues, una buena obra gráfica es tan representativa del trabajo de un artista como cualquiera de las técnicas que utilice en la obra única.

Finalmente, querría reiterar mi agradecimiento personal por la confianza y colaboración que Lleida ha encontrado en la figura de Antoni Gelonch Viladegut. Sin su voluntad y dedicación difícilmente hubiéramos podido disfrutar de un conjunto de obras tan excepcionales. Esperamos, pues, que este vínculo mantenga una continuidad de futuro, y que sus frutos se puedan ofrecer a los ciudadanos y ciudadanas de nuestra ciudad ya dentro de la nueva sede del Museu d’Art de Lleida. 

Àngel Ros

Alcalde de Lleida