Jaume Plensa

Barcelona, 1955

Jaume Plensa

Jaume Plensa nació en Barcelona en 1955. Además de escultor es también un notable grabador, con un número importante, en calidad y cantidad, de producciones de obra gráfica. En realidad, Plensa pasa del espacio urbano o escultórico al espacio de la hoja de papel y viceversa con toda naturalidad,. Plensa ha mantenido, desde siempre, una dedicación continuada a la obra gráfica. Una dedicación que le ha sido reconocida con el Premio Nacional de Arte Gráfico 2013 por la Calcografía Nacional en Madrid.

Plensa es autor de importantes y numerosas series de estampas, que podríamos situar en paralelo a sus propuestas escultóricas. Se trata en realidad de los mismos temas, pues como decía Alberto Giacometti a propósito del grabador Jacques Callot, “en toda obra de arte el tema es primordial sea o no consciente el artista de ello. La mayor o menor calidad plástica no es más que el reflejo de la mayor o menor obsesión del artista por su tema; la forma siempre se mide a esta obsesión. Pero es el origen del tema y de la obsesión lo que sería preciso indagar, sin que ello sea necesariamente freudiano”…

Y por ello podemos reconocer sobre el papel tanto los tipos o las letras como los rostros o los cuerpos de sus personajes, aunque realizados en un medio diferente, sea éste el aguafuerte, la litografía, la impresión digital, el fotograbado, el fotopolímero, el collage con elementos plásticos incorporados, gofrados de formas cortadas a láser, papeles variados, etc., y expresado siempre en una gama cromática austera, con predominio del blanco y el negro.

Conviene en este punto recordar que el grabado y la escultura comparten un conjunto de aspectos. Como, por ejemplo, los diferentes materiales de las matrices para el grabado que, muchas veces, son los mismos que los de la escultura: madera, metal, piedra, yeso, plásticos, resinas sintéticas…, unos materiales que, en general, presentan una gran resistencia a ser intervenidos.

Otro aspecto común: ambas artes son susceptibles de multiplicación de originales. Y un tercer aspecto: el paralelismo en el proceso de trabajo, escalonado de pausas y con cambios ineludibles para llegar al final: modelaje, molde, vaciado, fundido, pátina…en la escultura, y dibujo, incisión, entintado, impresión, pruebas de estado,…en el grabado. Pasos que determinan un orden y unos tiempos concretos.

El cuarto aspecto compartido es la semejanza de realización de un bajo relieve de mayor o menor profundidad, según se trate de una obra esculpida o de una plancha con incisiones para pasar al papel. Y las mismas herramientas, como las gubias para la talla en madera.

Y el quinto es la contraposición del espacio vacío con los volúmenes escultóricos que en el grabado se corresponden con las oposiciones entre el blanco y el negro, marcando de este modo el positivo y el negativo o el vacío y el relieve, y a la vez, la inversión izquierda-derecha, en suma, el efecto espejo.

Aquí podéis consultar las obras del artista que forman parte de la colección.