Max Liebermann

Berlin, 1847-1935

Max Liebermann

Max Liebermann nació en Berlín el 20 de julio de 1847 y murió en la misma ciudad el 8 de febrero de 1935. fue un pintor alemán de origen judío y uno de los representantes del Impresionismo en Alemania que lideró la pintura de dicho país durante más de 30 años.

Hijo de una familia de negociantes de Berlín, estudió leyes y filosofía pero luego se decidió a estudiar pintura (en París y Holanda). Pasó por Barbizon, donde absorbió influencias del Realismo y del Impresionismo; coleccionó pinturas de importantes maestros de la época. También viajó a Holanda, donde estudió a los viejos maestros como Rembrandt, Frans Hals y Adriaen van Ostade.

Los paisajes pintorescos y escenas campesinas, inspiradas en Holanda, son las manifestaciones más representativas de este pintor. Inicialmente su realismo peca de un toque excesivamente sentimental. Ya a finales de siglo, Liebermann adopta rasgos del Modernismo. Ante la irrupción del Expresionismo de Ernst Ludwig Kirchner y otros autores de la época, Liebermann se muestra reacio.

Hacia 1920 fue presidente de la Academia de las Artes de Prusia, cargo al cual renunció en 1932 por la discriminación que existía hacia los pintores judíos. El régimen de Hitler le incluyó en las listas de arte degenerado.

Después de sus estudios profesionales en Weimar y de sus estadías en París y los Países Bajos, realizó trabajos naturalistas con una temática social. Desde 1880, mediante el trabajo con los impresionistas franceses, descubrió coloraciones claras y pinturas de trazos vivaces, técnicas que caracterizan sus obras más importantes. Sus creaciones tuvieron un significado muy importante para la transición del arte del siglo XIX desde el Modernismo Clásico hasta la época del gobierno de Guillermo II y de la República de Weimar. Propició estos cambios como presidente de la Secesión de Berlín. Desde 1920 hasta 1933, dirigió la Academia de las Artes de Prusia, antes de renunciar a la política del arte a causa de las influencias nacionalsocialistas. Pasó los dos últimos años su vida aislado, por voluntad propia, en su natal Berlín.

En diciembre de 1873, partió a París e instaló un taller en Montmartre. En la capital mundial del arte, quiso establecer contactos con líderes realistas de vanguardia e impresionistas. No obstante, los pintores franceses le negaban al alemán todo tipo de contacto. En 1874 Max presentó su cuadro “die Gänserupferinnen” en el Salón de París, en donde, a pesar de haber sido aceptado, provocó críticas negativas por parte de la prensa y sobre todo desde el punto de vista nacionalista.
La Escuela de Barbizon tenía un gran significado para el desarrollo del Impresionismo: ésta plasmaba el arte impresionista de paisajes y enriquecía las corrientes de la época mediante la técnica de la pintura al aire libre. Liebermann se interesó en los métodos de la escuela de Barbizon como en los motivos en los que ésta se basaba.

En 1875, Liebermann pasó tres meses en Zandvoort, Holanda. En Haarlem copió muchas obras de Frans Hals. Liebermann esperaba verse influenciado en su propio estilo mediante su trabajo con la pintura de retratos de Hals. Ésta, junto a los métodos empleados en sus trazos vivaces e indefinidos, al igual que la influencia de los impresionistas franceses, caracterizaría las obras tardías de Liebermann. Además, Max desarrolló una singularidad en sus pinturas: dejar pasar mucho tiempo entre el momento en el que concebía una idea hasta la realización de una gran obra. Fue hasta su regreso a París, en otoño de 1875, cuando instaló un gran taller y retomó la idea de lo que había observado.

Posteriormente, encontró su propio estilo, el cual lo beneficiaría especialmente en la pintura de retratos. En Ámsterdam se encontró con el grabador William Unger, quien lo contactó con Jozef Israëls y la escuela Haager.

En 1878 Liebermann viajó por primera vez a Italia. En Venecia fue a ver obras de Vittore Carpaccio y Gentile Bellini para encontrar una nueva fuente de inspiración en éstas. Ahí conoció a un grupo de pintores de Múnich, dentro del cual se encontraba Franz von Lenbach. Permaneció tres meses rodeado de estas personas en Venecia y finalmente los siguió hasta la capital de Baviera, la cual, junto a la Escuela de Múnich era también el centro alemán del arte naturalista.

En 1880 participó en el Salón de París. Las obras que se exhibieron ahí tenían algo en común: la representación de trabajadores en una comunidad llena de armonía. Sin embargo, Liebermann no podía plasmar el estado de ánimo que en aquella época se vivía en Múnich a causa de las persecuciones antisemitas, sino que se inspiró en los Países Bajos, los que desde entonces visitó cada año. Además, en 1879 viajó al pantano de Dachau y realizó una estadía para poder dibujar. Después viajó a Rosenheim y al valle Inntal, en donde creó su obra “Brannenburger Biergarten“.

En 1890 se hizo miembro de la academia, pero en 1899, a causa de polémicas causada por los estrechos horizontes de la pintura en su país, estuvo entre los promotores, conjuntamente con Lovis Corinth y Max Slevogt, de la creación de la Sección berlinesa, de la cual fue presidente por un largo período. En 1920 fue electo presidente de la Académia prusiana de las Artes. En el 1933, con la subida al poder de Adolf Hitler, y con la consecuente política antisemita, comenzaron las persecuciones nazis contra él: después de que se le prohibió pintar y después de que la Académia decidió no exponer más cuadros de hebreos, fue obligado a dimitir y fue incluido entre los representantes de las artes degeneradas. Moriría algo más de un año más tarde, el 8 de febrero de 1935, a los 87 años de edad.

Aquí podéis consultar las obras del artista que forman parte de la colección.