Arte / aprendizaje

Diversos estudios científicos demuestran que aprender utilizando ‘estrategias artísticas’ mejora significativamente el rendimiento académico de los alumnos en el resto de asignaturas. Se trata de enseñar a dibujar, a pintar, a grabar o a modelar para utilizar estas habilidades en las otras disciplinas, pero, para que eso funcione, es preciso que el arte pase a un primer plano como herramienta de trabajo y de transmisión de la información.
Para el cerebro, la razón final innata del arte no es crear emociones, sino adquirir conocimiento. La emoción es un efecto añadido pero no el objetivo básico. Conocer el mundo mediante la visión sí que es un objetivo básico, porque utilizándolo tenemos la posibilidad de entenderlo. Se puede enseñar a observar organizadamente y a percibir las cosas esenciales, a expresar las ideas visualmente, a esquematizar con imágenes los pasos por los que se ha llegado a un conocimiento, a resolver un problema o a intuir como profundizar un tema.
Los estudios señalan que sólo el 15% de los estudiantes asimilan bien los contenidos simplemente escuchándolos, y éstos son los únicos que obtienen buenos resultados en las materias tradicionales, basadas en la transmisión oral de la información. Encambio, el aprendizaje visual es el predominante en el 40% de los alumnos, los cuales necesitan disponer de muchas ilustraciones, diagramas y gráficos, asociados a los números y a las palabras para integrarlos.
Además, el 45% de los estudiantes tiene facilidad para adquirir conocimientos explorando manualmente, y necesitan la manipulación directa y la práctica con el fin de comprender las abstracciones numéricas y la escritura. Con estrategias basadas en la plástica, las calificaciones en lectura, escritura y matemáticas se incrementan más de un 20%, y la retención es más rápida.
Pero es que, además, también mejoran la asimilación y la generalización de conceptos y la aplicación a diferentes ámbitos, como es asimismo cierto que también mejoran las habilidades sociales, el control emocional, la toma de decisiones y las iniciativas para estudiar, cooperar o resolver problemas. También se reduce la conflictividad interpersonal en las escuelas, y dado que es un lenguaje comñn para la mayoría de culturas, el arte beneficia la escolarización de y en la diversidad.
Es necesario, pues, que desde el punto de vista formativo se valore al arte visual en términos de posibilidades de aprendizaje y de desarrollo integral del conocimiento.
Para reforzar todos estos conceptos, debe tenerse en cuenta que la corteza cerebral de tipo visual es la más extensa del cerebro, y es nada más y nada menos que unas cinco veces más grande que la corteza auditiva. Por ello interesan, en cualquier tipo de aprendizaje, las actividades y medios relacionados con la visión. ¿Porque, pues, no aprovecharla más para mejorar el rendimiento académico? ¿Porque no utilizar la vía visual tanto o más que la del lenguaje escrito o hablado? Parece que es muy útil ver, manipular, moverse y explorar con el fin de incrementar y consolidar nuestros saberes.
Mirando y experimentando con los materiales y con el movimiento de las manos, el aprendizaje en general, y no sólo el aprendizaje plástico, aumenta de forma exponencial. Porque el movimiento y la exploración visual aumentan la capacidad de concentración y, por tanto, de memorización.
Ante una obra de arte es mucho más juicioso, y de paso mucho más eficaz, consentir que la pura visión penetre sin obstáculos en las réconditas redes neuronales del sistema visual y repetir esta práctica con frecuencia, que preocuparse por satisfacerla con demasiadas explicaciones más o menos transcendentales. Sólo así es posible acceder a todo el significado del arte y adquirir suficiente competencia para saberlo valorar sin convencionalismos. Mirar y ver sin a prioris, puede ser más eficiente que establecer conjeturas sobre aquello que se ve. Para hacer progresar la creatividad artística deberán determinarse otras estrategias que añadan la ciencia a la intuición.
También debemos ser conscientes que cuando utilizamos el cerebro, y en el caso que el tipo de información visual que recibimos no coincide con las posibilidades de análisis voluntario, el resultado es que resulta difícil, si no imposible, detallar con palabras todo lo que transmite una obra de arte, y eso le pasa incluso al propio creador de la obra.
Para acabar, me gustaría compartir cuatro conclusiones principales:
1. El cerebro es un instrumento maravilloso, que deberíamos explotar más para adquirir conocimiento, además de crear emociones,
2. Deben utilizarse mucho más las estrategias artísticas en el aprendizaje por parte de los estudiantes (de cualquier tipo de estudiantes y en cualquier etapa de la vida).
3. Es preciso que éso que hemos convenido en denominar como las asignaturas de introducción a la plástica estén mucho más presentes en el curriculum escolar, como elemento de placer y como elemento de mejora de los resultados del resto de asignaturas. Necesitamos una enseñanza más visual, precisamos tocar más y debemos explorar más con todos los sentidos.
4. Necesitamos que se valoricen mucho más las visitas a los museos y a las exposiciones de arte en tanto que parte integrante del itinerario escolar, para valorar la belleza, sentir la interpelación de la obra de arte, abrir nuestro cerebro a nuevas dimensiones y sentirnos penetrar por la magia de nuevos descubrimientos.
Y hete aquí como se entrecruzan el arte y el aprendizaje: para amar el arte, para aprender más y mejor.

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