Arte / dolor

Arte / dolor

El diario “El País”, en su edición del 14 de abril del año en curso, publicaba la transcripción de la entrevista inédita que Juan Cruz hizo a Günter Grass, Premio Nobel de Literatura en 1999, en su casa de Lübeck el 21 de marzo de 2015, pocos días antes de su fallecimiento.

El titular de la entrevista, “El dolor es la principal causa que me hace trabajar y crear“, me estimuló a reflexionar sobre el tema de la vinculación entre el arte y el dolor. Y más teniendo en cuenta que Grass no sólo fue escritor de novelas y narraciones, sino que también fue un buen dibujante y un excelente poeta. Günter Grass tenía, efectivamente, vocación de artista de todos los géneros que se cumplen en soledad.

¿Cómo no establecer una relación entre el arte y el dolor cuando cualquier artista, con un mínimo de sensibilidad y como cualquier otro ciudadano, asiste a la vuelta de la maldad vía situaciones que recuerdan lo peor de la Edad Media? El dolor nos rodea y, en ocasiones, nos atenaza, como también nos rodea y nos envuelve la bondad, aunque a veces a ésta se le note menos y esté más ausente de los focos mediáticos.

Según Grass, toda la causa de una creación en el fondo es el dolor, y plasma este principio en la explicación del mito de Sísifo a través de la visión que de él hace Albert Camus. En efecto, Camus describe lo horrible que es subir la piedra sabiendo que no sirve para nada porque la piedra volverá a caer; sin embargo, Sísifo no tiene otra posibilidad que subirla porque si no se quedaría sin función, pero Camus termina su ensayo sobre este mito diciendo que se puede considerar que Sísifo era un hombre feliz, y esto es importante porque es una nueva interpretación del mito más optimista y reparadora del dolor, del dolor de un esfuerzo considerado inútil.

El dolor del artista también puede estar en relación con el concepto de finitud. Espíritus libres por principio, aunque algunos lo disimulen, los artistas aspiran a la eternidad y a la infinitud, pero la realidad los circunscribe a unos límites, y eso es causa de frustración y dolor, de una frustración y de un dolor que deben saber superar, aunque eso es más difícil desde la solitud.

También existe dolor una vez confrontados a la limitación de utilizar un solo lenguaje o a no tener unas aptitudes, técnicas o sensitivas, que se desearía tener. Aunque, creo, que este dolor es extensible a todas las personas sensibles que querrían producirse mediante diversos lenguajes y con elevada perfección.

Existe asimismo un dolor expiatorio, que tampoco es exclusivo de los artistas, cuando un artista quiere cargar con el dolor que ha producido personalmente o con el dolor que ha causado a otros de forma colectiva. Es un dolor que sirve para sacar del interior una carga de culpa que se ha convertido en insoportable y por la que se redime el mal hecho o que se entiende haber infligido a otros.

En cualquier caso, confrontados cómo estamos al dolor infligido o recibido, para el artista este dolor es la principal causa que le hace trabajar o crear. Porque la liberación del dolor tiene un efecto reparador sobre la persona y le permite avanzar, y avanzar creando.

Y llegados a este punto no olvidemos que Grass trabajaba bajo una serie de grabados de Goya, porque para él Goya era la medida del artista, el criterio de verdad, la imaginación para ilustrar la demencia de este mundo, el ejemplo para establecer la medida de si algo es bueno o malo…Grass y Goya, creadores desde el dolor, trabajadores con el dolor, para adentrarse profundamente en el núcleo de la condición humana, el objetivo de toda creación, el objetivo de cualquier creación artística.

Etiquetas: Arte, Dolor

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