Arte / Poesía

Jaume Plensa, "Personaje"

Jaume Plensa, “Personaje”

El pasado 17 de noviembre el escultor Jaume Plensa recogió en Madrid el “Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2013”, el equivalente, o eso querría, del “Premio Cervantes de las Letras”, aunque éste al poder recibir candidaturas de todos los escritores en lengua española tiene un alcance, y probablemente, un impacto mediático más amplios.

Sea como fuere, el gran Jaume Plensa aprovechó el discurso de aceptación y agradecimiento para realizar algunas consideraciones entorno de la relación entre artes visuales y poesía, unas consideraciones que me han parecido muy oportunas y que me gustaría destacar.

Literalmente, Plensa afirmó que “es un momento de tanta rigidez en la política, de tanta superficialidad en la cultura y de tanta codicia en la economía, que el arte y la poesía son más necesarios que nunca para ayudar a la sociedad a crear modelos éticos de comportamiento“. Esta íntima relación entre su arte y la inspiración poética, Plensa la concibe en el sentido de que “los poetas me han educado, enriquecido y me han dado voz y seguridad. Me han enseñado a mirar, a vivir y a sentir la vida como una respiración acompasada que ha ido permanentemente tatuando palabras y signos en la biología del lenguaje, en las células del amor y en el ADN de los seres humanos“. Sin duda, un texto poético e inspirado.

Y también poéticamente, añadió que “cada ser humano es un lugar, cada mujer, niño y viejo es un espacio habitado en sí mismo que se desplaza y se desarrolla, un lugar en el tiempo y en la geografía, en volumen y color“. Porque, ciertamente, su obra es su volumen, su obra es su memoria, la fijación congelada de muchos esfuerzos, que se desarrolla y desaparece en la fugacidad de la luz.

Para Plensa, el arte no ha sido nunca una dirección, sino una consecuencia, la voluntad de fabricar silencio, de convertir cada obra en una actitud, de otorgar al sueño su papel fundamental de crecimiento de las mentes y, por encima de todo, la responsabilidad de introducir, de nuevo, belleza en el quehacer cotidiano de la sociedad.

Si Plensa es un gran escultor también es un notable grabador (y en los fondos de la Colección disponemos de diversos ejemplos). Un grabador que bebe en las fuentes de otros grabadores que también han escrito poesía como William Blake, o de otros poetas como Baudelaire o José Ángel Valente, dos poetas que han visto profusamente ilustrados y grabados sus poemas. He aquí un triángulo artístico interesante escultor-grabador-poeta. Otro tema a considerar.

Es en la fecundidad poética del arte; es en la influencia de una poesía que libera, redime y regenera; es por la emoción con la que somete los materiales a sus ideas; es por su imaginación repleta de sueños y silencios, por lo que la obra de Plensa es tan rica, adaptada, creadora de luz y recreadora de espacios. Es una obra poética hecha materia a base de ideas, de palabras, de ritmos, de música, de sonidos, de vida,…

Más allá de las polémicas momentáneas sobre la oportunidad de aceptar el premio, y de los discursos ditirámbicos, con aire de jeroglífico, del ministro wertiano de “la cosa de la cultura” y el que leyó la nueva reina, debemos retener la monumentalidad conceptual y la luminosidad enraizada de la obra de Plensa. Una obra que debería ayudarnos a trascender la rigidez en la política (que en España no es más que parálisis adocenada), la superficialidad en la cultura (ciertamente, inmensa) y la codicia en la economía (desbocada y amoral). Necesitamos creer, con y como Plensa, que el arte y la poesía nos ayudarán a crear modelos éticos de comportamiento, ¡que falta nos hacen!

Etiquetas: Arte, Jaume Plensa, Poesía

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