Autofinanciación de las instituciones artísticas

Estamos en momentos, o mejor dicho en periodo, de dificultades. Las instituciones, en general y las artísticas en particular, se ven sometidas a una carga tensional fuerte en lo que se refiere a sus fuentes y posibilidades de financiación. Esta cura de austeridad no sería negativa, o no sería demasiado negativa, si aprendiéramos a declinar mejor los conceptos de rigor, escasez, competencia y foco. De cualquier manera, tal vez sea interesante darse una vuelta por la situación actual de auto-financiación de nuestras entidades artísticas. Este es el objetivo de este artículo.

Es cierto, para empezar, que no debe confundirse autofinanciación con patrocinio o mecenazgo, puesto que éstos no son más que una parte de aquélla. De hecho, el único conjunto museístico que presenta beneficios en España es el constituido por la Fundació Gala-Salvador Dalí. En efecto, esta Fundación privada logró un excedente de casi 5 millones de euros en 2011.

Presentan resultados alentadores por lo que se refiere a autofinanciación los museos cuyo estatuto jurídico lo permite. Es, por ejemplo, el caso del Museo Thyssen-Bornemisza que presenta una autofinanciación cercana al 85%. Las fuentes de recursos más importantes de este museo son la tienda (25%), las entradas (35%) y el alquiler de espacios para visitas privadas y patrocinios (25%).

Le sigue el Museo Guggenheim de Bilbao con un 67% de autofinanciación en 2011. El Museo Nacional del Prado, por su parte, ronda el 50% de autofinanciación , pero es justo señalar que cuenta con unas muy buenas condiciones legales para poder captar recursos privados. Pero aun así no es lo más usual, porque el Artium, de Vitoria, que no deja de ser una fundación y que lleva ya 10 años esforzándose para incrementar sus ingresos procedentes del capital privado, presenta un nivel de autofinanciación del 28% y el MACBA, en Barcelona, de sólo el 17%.

La mayoría de museos y centros de arte en España sólo consiguen apoyos puntuales de parte de patrocinadores (generalmente empresas) para la realización de algunas exposiciones o actividades conexas pero no está muy difundida la idea y la realidad de un compromiso de patrocinio a medio/largo plazo.

Aunque también es cierto que la financiación privada de la cultura no es tampoco un tema universal. Así, por ejemplo, tenemos que en Alemania, con un 20% de deducción fiscal, esta fuente de financiación sólo cubre el 6% del total de las inversiones culturales, y además es de destacar que las administraciones públicas alemanas aumentaron en 2010, en plena crisis, un 4,1% los presupuestos de cultura.

Además la evolución de las cifras en otros países indica que el patrocinio cultural está en retroceso. En Francia, que modificó su legislación en 2003 para favorecer el mecenazgo (deducción del 66% para particulares y 60% para sociedades para proyectos concretos), la ‘Admical’ (Association pour le Développement du Mécénat Industriel et Commercial) advierte que, aunque se mantiene más o menos el total de las aportaciones de las 40.000 empresas que practican alguna forma de mecenazgo deductible, el patrocinio cultural pasó de representar el 39% del total en 2008 al 26% en 2011.

En Gran Bretaña, por su parte, el ‘Arts Index’ demuestra que las aportaciones privadas a la cultura descendieron en los últimos 3 años un 17% para las empresas y un 13% para los particulares. Y en Estados Unidos, con una mentalidad bien distinta, también debe constatrse que han descendido las aportaciones en forma de filantropía. El ‘US Art Index’ indica que aunque el número y la cantidad de las aportaciones dinerarias a las actividades artísticas han aumentado, el porcentaje respecto al total ha descendido hasta representar solamente un 4,5%. De manera que desde 2007 el mecenazgo cultural corporativo ha descendido un 48%, aunque el impacto es menor de lo imaginable debido a que el mecenazgo individual y del tercer sector es en ese país más importante que el empresarial.

Creo que en España no se dispone de este tipo de datos, y sería muy interesante para establecer un correcto diagnóstico y una adecuada terapia poder tenerlos. Debería saberse cual es la aportación actual de las empresas y de los particulares a las actividades culturales en general, y artísticas en particular. Tal vez, si hubiera menos recelos, animadversiones y críticas de unos a otros nos iría mejor a todos. Es necesario que alguien tienda puentes para el diálogo, el conocimiento y, quién sabe, la estima. Incluso para la autoestima.

Etiquetas: Arte, autofinanciación

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