Estampitas

No querría que el título de este artículo pudiese inducir a engaño a los amables lectores. Con este título no me refiero a la conocida trama picaresca mediante la que se intenta levantar la camisa a un ciudadano haciéndole creer que el boleto de un juego de azar ha sido premiado, lo que en realidad resulta ser falso, y que juega con el afán de riqueza o con la necesidad urgente de salir de una dificultad por parte de gente sencilla que aun no había sido confrontada con la maldad ambiente o que no había entrado en contacto con gente sin escrúpulos y de baja estofa.

Quiero referirme al mundo de las estampas, y a todos aquellos que cuando les dices que eres coleccionista te miran con una cierta conmiseración como diciendo “¡ah!, de estampitas”!…Si la formación en arte, si una básica educación artística, no está demasiado desarrollada en nuestro sistema educativo, tanto escolar como familiar, la formación o el simple conocimiento del mundo de los grabados pertenece ya directamente a la dimensión desconocida…por ello, me parece que puede ser interesante centrarnos en este artículo respecto de una aproximación al valor económico de los grabados, teniendo en cuenta que el valor económico es lo que decanta la opinión de muchos de nuestros conciudadanos en relación al valor de un bien. Con toda seguridad, strictu senso, no se trata de la buena aproximación, porque el valor de algo no debe estar necesariamente ligado a su valorización económica, pero tal vez pueda dar luces y armas al debate sobre el mundo de los grabados, a pesar de que ya Quevedo decía que “sólo el necio confunde valor y precio“…

La casa Artprice, especializada en el establecimiento de rankings de precios de mercado y venta de obras de arte, publicaba hace poco un ranking de las 10 obras gráficas antiguas, de los 10 grabados antiguos, que habían obtenido los precios más elevados en subastas. La lista la encabeza el japonés Katsushika Hokusai por su obra “Fugaku Sanjurokkei, vista del Monte Fuji” (c. 1830-35) que se vendió por 1.341.360$ en una subasta en Sotheby’s Paris el 27 de noviembre de 2002. En el top 5 encontramos también una “Tentación de San Antonio (que ilustra un texto de Flaubert) de Odilon Redon que llegó a los 1.200.000$; un “Cristo crucificado entre dos ladrones” (1653) de Rembrandt que alcanzó los 990.000$; un primer estado del “Pegaso cautivo” también de Odilon Redon que se enfiló a los 850.000$; y otra obra de Rembrandt, “Cristo presentado al pueblo” (1655) que se acabó subastando por 835.000$.

En las posiciones que van de la 6ª a la 10ª, encontramos de nuevo a Rembrandt y su “Los árboles de la Cruz” (c. 1653-1661) con 811.226$; Paul Gauguin y una espléndida “Crouching Tahitian Woman Seen from the Back” (c. 1901-02) por 767.808$; Durero y su hiperconocido “Rinoceronte” (1515) que se encaramó hasta los 720.000$; una estampa japonesa de Ando Hiroshige, “Las cien famosas vistas de Edo” que se enfiló hasta los 715.824$ y, cerrando la lista, de nuevo Paul Gauguin con su “Familia Tahitiana” que obtuvo 714.220$.

Debe destacarse que la mayoría de estas cantidades se obtuvieron en subastas que tuvieron lugar en las instalaciones de Sotheby’s y Christie’s, que son las casas de subastas líderes en los diferentes campos de las obras de arte.

Aunque no debe confundirse valor y precio, el conocimiento de estos precios tal vez pueda hacer variar el concepto de valor que muchos de nuestros conciudadanos tienen respecto de las estampas, de los grabados. Y aunque hoy lo haga por vías colaterales, todo me parece bien y oportuno para intentar destacar el valor de los grabados. Y vista la penuria de conocimientos y de actitudes en relación con estas notables piezas, cualquier aproximación posible puede ser buena. And that’s all!

 

Etiquetas: grabados, mercado, subasta

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