Con G de Greco, con G de Grabados

El Greco y Diego de Ástor "San Pablo y San Pedro", 1608

El Greco y Diego de Ástor “San Pablo y San Pedro”, 1608

Cuando el Greco murió en Toledo en 1614, su hijo, Jorge Manuel Theotocopuli, realizó un inventario de bienes, entre los que había muebles, libros y pinturas, pero asimismo había 10 planchas de cobre ya trabajadas, más de 200 estampas y 150 dibujos. Según Jorge Manuel, la realidad era que “la mayoría eran estampas hechas en casa”…

De todos estos grabados, desgraciadamente, sólo se conservan cuatro de calcográficos procedentes de la colaboración entre el Greco y un joven maestro flamenco instalado en Toledo, Diego de Astor. Se trata de una Adoración de los pastores (1605), de un San Domingo (1606), de un San Francisco con una calavera (1606) y de un San Pedro y San Pablo (1608).

El Greco, quien también fue escultor y arquitecto, ¿llegó a gravar sus propias planchas? ¿Porque solicitó la colaboración de un grabador flamenco? ¿Fueron los grabados una parte significativa de su actividad comercial?

El hecho cierto es que la difusión de la talla dulce sobre cobre en los Países Bajos y en Alemania, así como el uso del aguafuerte, propiciaron la llegada a la península ibérica de grabadores del norte de Europa a finales del siglo XVI. Estos grabadores trabajaron en la industria del libro y en la producción de estampas devocionales, un mercado vigoroso tras el Concilio de Trento y el estímulo que éste supuso respecto del culto de los santos. Entre estos grabadores podemos citar a Pedro Perret, Diego de Astor, Francisco Heylan, Pompeyo Roux y Juan de Courbes. Unos grabadores que con sus buriles sobre cobre produjeron la denominada ‘estampa fina’ que fue el principal medio de difusión de las obras de pintores famosos.

Uno de los grabadores que más influyó en este círculo de grabadores del norte de Europa afincados en Castilla fue Cornelis Cort. Este grabador trabajó con el propio Tiziano en Venecia en las adaptaciones calcográficas de la obra de este artista. Como otros pintores (Pacheco, Zurbarán o Murillo, por ejemplo), el Greco se inspiró en algunas de las estampas de Cornelis Cort para la composición de sus obras, como es el caso de la Anunciación del Museo del Prado que contiene elementos del grabado realizado por el flamenco quien tomó como base el cuadro que pintó Tiziano para la iglesia del Salvador de Venecia. Por otro lado, debe mencionarse que los pintores manieristas y barrocos adoptaron las figuras renacentistas, y por ello no resulta extraño que el Greco se inspirase, por ejemplo, en una xilografía de Durero de 1511 para organizar la escena de la Trinidad destinada al convento de ‘Santo Domingo el Antiguo’, que ahora también se halla en el Museo del Prado.

No existe ninguna evidencia de que el Greco participase en la ejecución de los grabados que se han conservado, un trabajo especializado y que pocos pintores mediterráneos (con la excepción de Ribera) exploraron. Como era habitual en la época, las composiciones están invertidas respecto del modelo original, porque no se trabajaba directamente sobre la plancha sino que se adaptaba a un dibujo preparativo en papel.

La intervención del Greco, pues, se reduciría a la firma inversa en plancha, dejando así constancia de su autoría tal y como había empezado a hacer Durero para reivindicar el derecho sobre sus obras. En esta línea, uno tiene la impresión que la calidad de las estampas le preocupaba menos al Greco que la rentabilidad de su negocio, porque los cuatro buriles conservados distan bastante de la extensa gama de grises de un Lucas van Leyden, por ejemplo. Tienen mucha menos ‘finezza’.

¿Quiénes eran los destinatarios de estas estampas? Probablemente, los mercaderes y nobles de origen converso que protegieron a Santa Teresa y que hicieron encargos al Greco. ¿Porque decimos esto? Porque en el grabado de San Pablo y San Pedro vemos como San Pablo es predominante sobre el primer papa, y además señala un pasaje de sus escritos, el pasaje que los conversos venían reivindicando desde el siglo XV: “un Señor, una fe, un bautismo” (Carta a los Efesios 4, 5).

En cualquier caso, quedan todavía muchas incógnitas sobre las estampas del Greco: ¿hasta qué punto el Greco aconsejó a Astor? ¿Hubo otros grabadores en su taller? ¿Realizó el propio Greco los dibujos preparatorios, los hizo Diego de Astor, o tenía algún taller que los diseñaba, del mismo modo que Rubens contrató al joven Van Dyck para hacer los dibujos para sus grabados? Preguntas, de momento o quizá para siempre, sin respuesta…

Etiquetas: El Greco, grabados

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