El bien ganará

El bien ganará

La “ciudad de los 333 santos”, Tombuctú, la ciudad con catorce santuarios, fue masacrada a golpe de piolet y de martillo-picón por los yihadistas en 2012. Pero, afortunadamente, la felicidad ha vuelto tras el odio y la destrucción insensatos, y los monumentos sagrados han sido restaurados de forma idéntica, piedra tras piedra.

Como un fénix, Tombuctú, renace de sus cenizas. Tres años después de la destrucción de los mausoleos de esta ciudad legendaria del nordeste de Mali, la ciudad ha recuperado su esplendor con la reconstrucción de catorce de sus mausoleos, que habían sido destruidos por combatientes de la organización terrorista de al-Qaeda.

Destruidos en nombre de la lucha contra la denominada “idolatría”, una destrucción ordenada por el grupo yihadista maliano Ansar Dine, los santuarios de los santos musulmanes han sido rehabilitados oficialmente en el transcurso de una ceremonia en la que se ha hecho una lectura integral del Corán así como una plegaria colectiva, con lo que se les restituye su carácter sagrado  (ver Le Figaro, del 8 de febrero de 2016 tombouctou-celebre-le-retour-des-mausolees-detruits-par-daech).

Gracias al savoir-faire tradicional de los albañiles de Tombuctú y a los materiales locales, los edificios restaurados son similares a los originales. Para conseguir este resultado, se han recuperado todos los restos de muros, se han consultado fotos antiguas y dado que la tradición cultural se transmite, generalmente, por el sistema boca-oreja, también se ha consultado a algunas personas mayores, tanto antes como durante los trabajos. Tras el sacrificio ritual de cinco bueyes al alba, la ceremonia, en la mezquita de Djingareyber, concluyó con la entrega de las llaves a las familias encargadas de los santuarios.

Es un símbolo importante para la paz“, decía Sane Chirfi, representante de la familia responsable del mausoleo Alfa Moya, uno de los primeros en ser destruidos.”Los mausoleos son símbolos de hermanamiento, puesto que entre los santos de Tombuctú, hay santos de todas las etnias. Habíamos visto la dureza de las imágenes y la brutalidad de las destrucciones, por eso hoy estamos muy contactos de ver de nuevo el mausoleo en pie“, dijo el representante de la UNESCO, que es la entidad que ha dirigido el proyecto.

Tombuctú, la “ciudad de los 333 santos”, fue ocupada por los yihadistas en 2012, así como el resto del norte de Mali, antes de que fueran expulsados por la operación militar internacional que aun dura. El fanatismo de los terroristas yihadistas ha causado grandes daños a la riqueza cultural de una ciudad que consta en la clasificación de Patrimonio de la Humanidad desde 1988.

La “perla del desierto“, que fue un cruce de caminos del Islam en los siglos XV y XVI de nuestra era, es mundialmente conocida por sus tres grandes mezquitas, así como por sus mausoleos de santos musulmanes y sus manuscritos antiguos.

A pesar de la importancia de estos mausoleos para la gente, que profesa un gran respeto a los santos fallecidos, sólo fueron invitados a asistir a la ceremonia los representantes de las familias encargadas de su gestión, responsables de Mali, dignatarios tribales y religiosos y algunos diplomáticos. “Los lugares de culto serán pronto accesibles a todo el mundo“, aseguró el director de gabinete del ministro de cultura, Almamy Ibrahim Koreissi: “Se trata de volver a poner en actividad estos monumentos, de manera que los que tenían la costumbre de frecuentarlos puedan volver a recogerse en ellos”.

Hace poco el artículo semanal de este blog tenía como título “Maldad” y era una filípica contra la perversidad de las decisiones que van tomando algunos (ir)responsables gubernamentales europeos (como los de Dinamarca, por ejemplo) respecto de los refugiados. Era la manifestación de una expresión del mal que nos rodea, un mal que también puede ser representado por este terrorismo fascista islamista.

Esta semana es el bien quien se impone, y eso es justo, necesario y bueno. Tras el terror y la destrucción; la cultura, el patrimonio, la historia y la vida renacen. Y ello provoca un reconfort a las personas que están ligadas a la cultura, al patrimonio, a la historia, a la vida,…Porque, más pronto que tarde, la bondad ganará, el bien acabará por imponerse. Porque es justo, necesario y bueno y porque los buscadores del bien son mejores y más numerosos. En todas partes.

Etiquetas: Arte, bien, bondad, islam, Tombuctú

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