El papel del coleccionista

Cuando, a principios del siglo XX, los hermanos Stein se instalaron en Paris, se convirtieron en mecenas y fueron los primeros compradores de Picasso y Matisse. ¿Este espíritu de vanguardia y la connivencia intelectual con los artistas existen aún hoy entre los amantes del arte? ¿Cómo se concretaría hoy una visión parecida a la de los Stein? A mi parecer, debería tener como principios: el deseo de vivir plenamente su época, una gran proximidad con los artistas, intercambios múltiples con ellos sobre sus obras y la historia del arte, y un acompañamiento y un apoyo a largo plazo. Un apoyo que, en el caso de algunos coleccionistas, pasa por el encargo, el préstamo y la exposición.

Pero los tiempos han cambiado mucho desde los Stein: el campo de intervención de los Stein estaba limitado a Paris, capital entonces indiscutible del arte. La noción de unidad de lugar era evidente. Hoy en día, es necesario circular: ir de ferias en bienales, de galerias en subastas, y sólo para poder ver una pequeña fracción de la creación artística. Y además nos encontramos con una realidad nueva, y es que el mercado del arte se ha apoderado del espíritu de algunos compradores, hasta el punto de hacer palidecer la imagen misma del coleccionista.

Lo que seguro que ha cambiado en la historia reciente es la consideración de una colección como brazo armado para obtener el reconocimiento social o, aún peor, la consideración de una colección como medio de especulación. Este tipo de coleccionista, según mi criterio, desnaturaliza el que podría ser su papel en la gran marcha hacia adelante que constituye la historia del arte, el papel de un humanista.

Pero a pesar de algunos efectos perversos del mercado, el coleccionista continua siendo un descubridor que intuye los talentos casi siempre antes que una institución, e incluso antes, que algunos galeristas. Este coleccionista contribuye a hacer emerger los talentos de su anonimato y les permite vivir de sus creaciones. Debe jugar un papel de defensor y de amplificador.

Además, puede observarse que si el coleccionista se convierte en mecenas, puede intervenir a todos los niveles: producción, edición de catálogos, abrir redes y contactos, puede ayudar a encontrar una galería…hay miles de posibles formas de ayudar, de ayudar a la evolución de un artista.

Aunque el contexto haya evolucionado, creo que el papel de los coleccionistas continua siendo básico en la cadena artística. Como dijo, a mi entender justamente, el coleccionista Michel Poitevin, “no hay mercado sin consumidores y no hay creación sin acto de compra”. ¿Se tenderá a respetar el papel y lugar de los coleccionistas? ¿O se reservará este papel exclusivamente para los mecenas/compradores institucionales?

Etiquetas: coleccionista

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