¿Galerista = Productor?

Los artistas ven cada vez más a lo grande y cada vez más lejos. Sólo hace falta ver el desarrollo de plataformas como “Art Unlimited” en Basilea, o los conjuntos de esculturas en el jardín de las Tullerias en el marco de la FIAC en Paris. El imperativo de la producción existía desde finales de los años 1960, de forma ciertamente marginal, con algunas galerías visionarias como ACE en Los Angeles. Hoy en día, la producción ya no se realiza adaptada a cada caso. Producir se ha convertido en un trabajo, un oficio, que se parece cada vez más a la economía del espectáculo en vivo, necesitando de una “expertise” por lo que se refiere a las cuestiones técnicas, pero también por lo que hace referencia a las cuestiones administrativas y financieras. Sobretodo, es necesario producir a lo largo de todo el año con el fin de alimentar los acontecimientos (bienales, ferias, performances,…) que se suceden a un ritmo desenfrenado.

Los galeristas tienen de modo creciente un compromiso en relación a y con los artistas que tienen ganas de mostrar obras nuevas en el contexto de exposiciones internacionales. Dado que los coleccionistas pueden ver muchas propuestas, si los galeristas no les presentan obras remarcables y originales, podría ser que no les interesasen. Ante esta perspectiva, los galeristas optan por concentrarse en un número reducido de artistas para cada acontecimiento.

Los galeristas se han convertido pues en una especie de maestros de obra. Las modalidades de producción pueden variar de una estructura a otra. La mayoría de las enseñas producen ediciones de manera secuencial, de manera que la venta de un ejemplar sirve para financiar el siguiente. Así, por ejemplo, Emmanuel Perrotin ha hecho intervenir a algunos coleccionistas para la producción del “Autruche” de Maurizio Cattelan. Este tipo de proyecto cambia el día a día de los galeristas, les impulsa a ir más lejos.

La producción de esculturas de Jeff Koons, expuestas el año pasado en la galería Jérôme de Noirmont, en Paris, exigió cuatro años de preparación. Y los coleccionistas en estos casos son requeridos para que jueguen un rol de mecenazgo. Por ejemplo, Steve y Chiara Rosenblum abrieron su espacio produciendo a la vez obras de Matthew Day Jackson y de Loris Géraud. Por intermedio de su residencia SAM Art Projects, Sandra y Amaury Mulliez dan alrededor de 50 000 euros para la producción de obras por parte de sus residentes. Y la Fundación nacional de las artes gráficas y plásticas de Francia acaba de lanzar un importante fondo de dotación para ayudar a los artistas que viven en Francia o a los franceses basados en el extranjero.

Esto significa hasta qué punto este desafío de la producción resulta crucial en el mundo real del arte contemporáneo internacional.

Etiquetas: Galeristas

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