JAUME PLENSA, GRABADOR

JAUME PLENSA, GRABADOR

Jaume Plensa es probablemente el escultor de origen español más conocido alrededor del mundo en la actualidad. Con obras escultóricas en los cinco continentes, muchas de ellas de tamaño monumental y evocadoras del sueño y de la persona humana, sus exposiciones y retrospectivas atraen a un público numeroso, como ha podido verse este verano en el Museo de Arte Moderno de Ceret, en el departamento francés de los Pirineos Orientales.

Pero Plensa además de escultor es también un notable grabador, con un número importante, en calidad y cantidad, de producciones de obra gráfica. En realidad, Plensa pasa del espacio urbano o escultórico al espacio de la hoja de papel y viceversa con toda naturalidad, tal y como lo indica la grabadora Rosa Vives en el texto “La escultura plensiana o el arte de sensibilizar el espacio”, que es la transcripción del Discurso de Inauguración del Curso Académico 2015-2016 de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi y que pronunció el día en que Plensa fue nombrado Socio de Honor de esta entidad.

Plensa ha mantenido, desde siempre, una dedicación continuada a la obra gráfica. Una dedicación continuada que le ha sido reconocida con el Premio Nacional de Arte Gráfico 2013 por parte de la Calcografía Nacional en Madrid.

De hecho, Plensa es autor de importantes y numerosas series de estampas, que podríamos situar en paralelo a sus propuestas escultóricas. Se trata en realidad de los mismos temas, pues como decía Alberto Giacometti a propósito del grabador Jacques Callot, “en toda obra de arte el tema es primordial sea o no consciente el artista de ello. La mayor o menor calidad plástica no es más que el reflejo de la mayor o menor obsesión del artista por su tema; la forma siempre se mide a esta obsesión. Pero es el origen del tema y de la obsesión lo que sería preciso indagar, sin que ello sea necesariamente freudiano”…

Y es en esta línea que podemos reconocer sobre el papel tanto los tipos o las letras como los rostros o los cuerpos de sus personajes, aunque realizados en un medio diferente, sea éste el aguafuerte, la litografía, la impresión digital, el fotograbado, el fotopolímero, el collage con elementos plásticos incorporados, gofrados de formas cortadas a láser, papeles variados, etc., y todo ello expresado siempre en una gama cromática más bien austera, donde predominan el blanco y el negro.

Conviene en este punto recordar que el grabado y la escultura comparten un conjunto de aspectos. Como, por ejemplo, los diferentes materiales de las matrices para el grabado que, muchas veces, son los mismos que los de la escultura: madera, metal, piedra, yeso, plásticos, resinas sintéticas…, unos materiales que, en general, presentan una gran resistencia a ser intervenidos.

Otro aspecto común: ambas artes son susceptibles de multiplicación de originales. Y un tercer aspecto: un paralelismo en el proceso de trabajo, escalonado de pausas y con cambios ineludibles para llegar al final: modelaje, molde, vaciado, fundido, pátina…en la escultura, y dibujo, incisión, entintado, impresión, pruebas de estado,…en el grabado. Pasos que determinan un orden y unos tiempos concretos.

Vayamos por el cuarto aspecto compartido: la semejanza de realización de un bajo relieve de mayor o menor profundidad, según se trate de una obra esculpida o de una plancha incidida para pasar al papel. Y las mismas herramientas, como, por ejemplo, las gubias para la talla en madera.

Y el quinto es la contraposición del espacio vacío con los volúmenes escultóricos que en el grabado se corresponden con las oposiciones entre el blanco y el negro, marcando de este modo el positivo y el negativo o el vacío y el relieve, y a la vez, la inversión izquierda-derecha, en suma, el efecto espejo.

Y por último, tanto el grabado como la escultura son muy táctiles, porque no hay ninguna estampa que sea completamente plana. Y, además, los contornos que producen ambas modalidades artísticas son siempre precisos y contundentes, sin ningún tipo de ambigüedad.

Plensa, maestro escultor y grabador, ilustra y evidencia como pocos, y en cualquier caso con singular maestría, estos aspectos compartidos. Desde sus inicios artísticos, Jaume Plensa ha sabido servir honestamente y magníficamente el arte de sensibilizar el espacio, todos los espacios. Espacio, volumen, textura, luz, silencio, grandiosidad, minimalismo, poesía, vida,…

Etiquetas: Escultura, Jaume Plensa

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