Joan Barbarà, grabador

Joan Barbarà nació en Barcelona en 1927 y allí murió en 2013. A lo largo de su dilatada vida y carrera, conoció, trató y trabajó con cimas del arte como Joan Miró o Pablo Picasso, y a los artistas de las vanguardias en el París de los años cincuenta del siglo XX.

Barbarà es considerado como uno de los grabadores catalanes más prestigiosos del siglo XX. Según la crítica de arte Maria Lluïsa Borràs, “su obra despierta una devoción reverente”, mientras que Francesc Miralles considera que desde el punto de vista técnico, Barbarà fue posiblemente el mejor grabador catalán del siglo XX. Y aunque es conocido por su obra como grabador, también se ejecutó en el campo de la pintura, aunque con menor éxito y reconocimiento.

Su vocación por el arte del grabado empezó muy pronto, pues ya en 1950 (a los 23 años) fundó su primer taller en la calle Boters de Barcelona y con sólo 26 años (en 1953) ya recibió el premio de grabado en la Exposición Municipal de Barcelona y en 1957 consiguió una beca del Instituto Francés para trasladarse a París. Instalado en la ciudad de la luz, Barbarà combinó el perfeccionamiento de las técnicas pictóricas en la Academia de “La Grande Chaumière” con la asistencia a diferentes talleres calcográficos y fundando, junto a Lluís Bracons y Suzanne Duplessis, el Atelier de Recherches Plastiques et Techniques Calcographiques.

En París permaneció dos años en los que trabajó en los talleres de Georges Leblanc y de Roger Lacourière y allí entró en contacto con Picasso, Rouault y otros destacados pintores y grabadores de la época. De hecho, la colaboración con Picasso fue especialmente fructífera y ello posibilitó que, en los años sesenta, estampase algunas de las series picassianas fundamentales, como fueron La Tauromaquia y El entierro del conde de Orgaz.

Durante esa misma década, y tras diferentes estancias en Suiza, Alemania y Holanda, inició, ya instalado en Barcelona, su colaboración con Gustavo Gili de cara a la realización de libros de bibliófilo, en el marco de las ediciones de bibliofilia “La Cometa”.

En 1975 recuperó su taller personal y se hizo cargo de estampar la obra gráfica de Joan Miró, así como de otras figuras señeras de la plástica internacional como Salvador Dalí, Hans Hartung, Joseph Beuys, Eduardo Chillida, Richard Hamilton, Lucio Fontana, Antoni Tàpies, Miquel Barceló, Antonio Saura, Manolo Millares, etc. Y, además, y a pesar de la intensísima actividad de su taller, también realizó obra propia, de un nivel extraordinario.

De entre las realizaciones más importantes de los años 50, destacan los aguafuertes que ilustran el libro El Collsacabra (1952-53) de Joan Triadú. Más adelante, podemos destacar la serie La masia (1986) y, especialmente, la impactante Empúries, inicio de un retorno (1992), con textos de Alexis Eudald Solà. También de los años 90 es su realización Negro sobre negro (1995), tal vez donde más se aprecia la huella vanguardista y, ya en 2005, el conjunto de grabados De París a Olot.

En un intento de caracterizar globalmente la aportación de Barbarà, Pilar Parcerisas, crítica de arte, dijo de él que “ha conseguido hacer del grabado un auténtico campo de experimentación, ya que ha ampliado los horizontes de las disciplinas calcográficas tradicionales hacia una verdadera actitud de creación”.

Debe destacarse especialmente su colaboración con Joan Miró, entre 1976 y 1982, llegando a vivir todo un año en Mallorca en el taller de Son Abrines. Barbarà decía que Miró “le había enseñado a crear libremente”. De esta colaboración podemos destacar series como Gaudí, Els Gossos, y Personatges i estels, así como otros trabajos para ilustrar libros.

Para Barbarà, “el grabado no es más que una pintura en blanco y negro”. Y añade que “cada artista aporta al campo del grabado su genialidad, su propia personalidad y contribuye a enriquecer la técnica para que otros, menos expertos en la creación, puedan explorar los nuevos caminos abiertos. Aunque la innovación no es siempre necesaria para realizar una obra importante”.

Según el crítico de arte y académico Daniel Giralt-Miracle, “Barbarà ha sido el grabador más destacado de la Cataluña contemporánea, maestro y mentor de muchas generaciones de grabadores”.

Que nuestro perpetuo agradecimiento, hecho realidad en la contemplación de sus obras, sirva para honrar su figura, su maestrazgo y su voluntad de mejora constante.

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