Discurso de inauguración

Sr. Alcalde, Sres. Concejales, señoras y señores,

Buenas tardes y gracias por haber venido. Hoy me siento un hombre especialmente feliz. Frente a los profetas del escepticismo o de la incredulidad, que nunca faltan, debo decir que vuestra presencia, vuestro apoyo amistoso y el hecho de ver una parte de mi Colección expuesta aquí en Lleida me llenan de alegría.

¡Quien iba a decir que aquel niño que bautizaron en Santa María Magdalena, que fue a colegio a los Maristas de la calle Clavé y al Instituto, que ahora se llama Màrius Torres, y que se fue de aquí ya hace muchos años, regresaría un día para presentar una muestra de su colección de arte!

Nada ni nadie podían vaticinarlo, porque no tenía ni tengo ninguna especial aptitud artística y porque nada permitía hacer sospechar que 35 años después regresaría a mi Ciudad para hablar, contemplar y disfrutar del arte bajo la forma de grabados y obra gráfica.

Y, no obstante, la realidad es que estamos aquí rodeados de arte y del dulce aroma de la amistad, que permanece y se amplia.

¿Como es, de todos modos, que he acabando convirtiéndome en un coleccionista? Parece ser que ya desde pequeño he tenido una tendencia natural a ser ordenado, a una cierta meticulosidad y a guardar. Esto que puede acabar con la paciencia de los que os rodean y que es fatal cuando hay que hacer un traslado, acaba no obstante, en mi caso, proporcionándome en lo que respecta al arte momentos de intima satisfacción y ha ido consolidándome en mis gustos y preferencias estéticas.

Dado que la condición humana hace que deseemos casi siempre lo que no tenemos, o lo que tenemos en grado insuficiente, he acabado decantándome por coleccionar arte, y como coleccionar no acostumbra a ser gratis, me he decidido por reunir obras que, al no ser exclusivas, son mas asequibles, de manera que he intentado conseguir que el disfrute del placer estético no acabe siendo ni una obsesión ni una ruina.

Cuando empecé a adquirir algunas obras no pensaba, de ningún modo, acabar formando una colección. Como en los inicios del grabado, hace más de 500 años, para mí estas obras empezaron teniendo una función decorativa, pero lentamente he intentado ir conociendo, afinando, estudiando y valorando épocas, estilos y técnicas, y hoy podréis contemplar el resultado. Un resultado que está ampliado en la página Web de la Colección y mediante la presencia en Facebook.

He contado para llegar a este punto con el consejo de personas sabias, de galeristas que han acabado siendo amigos y de amigos que me han dado su franco parecer. Si la Colección es interesante es gracias a ellos, y ellos saben a quien me refiero. En cualquier caso, me gustaría poder continuar disponiendo de su apoyo y de su consejo experto.

Otra cuestión que tal vez algunos os pongáis es porqué he decidido presentar en Lleida la colección por primera vez. Probablemente empiezo a sentir nostalgia de los años jóvenes o tal vez tiendo a idealizar la Ciudad que contemplo desde hace ya muchos años desde la distancia física. En cualquier caso, debo decir que desde que vine aquí en julio del año pasado de la mano de un buen amigo y me entrevisté con el Sr. Alcalde, con la Teniente de Alcalde de Cultura, el Director del IMAC y el Director del Museo me he sentido siempre a gusto y bien tratado. A todos aquéllos que han colaborado para que hoy podamos estar aquí les doy las gracias de forma muy sincera.

Y querría concretar este agradecimiento en Jesús Navarro, Oriol Bosch y Francesc Gabarrell, quienes, siempre con buena cara, me han intentado hacer comprender que, a veces, los tiempos del hombre de empresa y los del mundo del arte son diferentes. Lo han intentado y, debo decirlo, lo han conseguido, no sin ciertas dificultades por mi parte. También querría agradecer el esfuerzo que han hecho y el que harán todas las personas involucradas en la exposición y, muy especialmente, a todos aquéllos que se ocuparán de las actividades dirigidas a niños y jóvenes. Espero y deseo que la exposición les pueda servir de buena introducción al mundo del arte.

El contacto con el Museu D’Art Jaume Morera, que es por otro lado la posibilidad que desde el Ayuntamiento se me ofreció, ha sido satisfactorio, fluido y enriquecedor y me ha quedado muy claro que los museos siguen siendo realidades operativas, abiertas y creadoras de riqueza y de valor añadido para el entorno, y que no sólo no se deben subestimar sino que es necesario reforzarlos.

Y sobre este aspecto me gustaría detenerme un poco.

Hace unos cuantos años que siento y pienso, y últimamente también lo digo y lo escribo, que uno de los mayores problemas de las sociedades occidentales en general, y de la catalana en particular, es el apalancamiento y la falta de ambición. Aquello tan terrible del “para Lleida ya está bien” parece ser un virus contagioso que amenaza de convertirse en pandémico. Y sé de qué hablo.

Necesitamos encontrar una vacuna. Y esta vacuna consiste en creer que nosotros somos dueños, por lo menos en una parte suficientemente significativa, de nuestro destino, que existen responsabilidades individuales y colectivas y que todo es posible si se quiere y se trabaja. La negación de la permanente necesidad de reforma y adaptación de nuestras realidades sociales no puede llevarnos más que a la parálisis y al declive.

No haré, ni pretendo hacer, ningún excursus sobre la vida social, pero sí que me gustaría referirme brevemente a un aspecto concreto relacionado con esta casa.

El Museu d’Art Jaume Morera ha padecido de una mala suerte crónica que, como en algunos casos de mala salud crónica, lo ha fortalecido porque no lo ha matado. Conozco pocos casos de nomadismo tan continuado como el de esta institución.

Ahora, se presenta la oportunidad de poder disponer de una sede propia, ¡no está mal teniendo en cuenta que solo ha hecho falta esperar casi 100 años para que el hecho tienda a producirse! Pero ante esta oportunidad no podemos distraernos y hay que ser ambiciosos, hay que llevar a cabo un proyecto suficientemente entusiasmador que permita situar a Lleida también en el mundo del arte moderno y contemporáneo. Lleida ha hecho un salto espectacular en materia de infraestructuras, de infraestructuras de todo tipo, ahora sería necesario hacer también un salto cualitativo para reforzar el Museu d’Art de Lleida.

Sé que el momento, económico y social, es difícil y sé, por experiencia, que en cualquier tipo de organización es preciso buscar equilibrios y establecer prioridades, pero todos sabemos también que las oportunidades que se pierden no acostumbran a presentarse de nuevo y que los zapatos pequeños siempre duelen.

Ante esta realidad, ante el reto y las dificultades, existen también oportunidades y es preciso que todo el mundo se arremangue, en la medida de sus posibilidades, y colabore. Por eso, Sr. Alcalde y autoridades culturales de la Ciudad, no vengo a pedir sino a ofrecer. Creo, y en el mundo profesional al que pertenezco tenemos de ello una larga y fructífera experiencia, en las cooperaciones publico-privadas.

Creo en este tipo de cooperaciones que ayudan a conocerse, a aprender a trabajar conjuntamente y a llevar proyectos a cabo. La responsabilidad principal, y los eventuales laureles, del nuevo Museu corresponde al Ayuntamiento y a las otras instituciones que puedan o quieran implicarse, pero estoy convencido de que en Lleida hay gente que puede y quiere colaborar en este proyecto.

Por ello me propongo, junto con otras personas aquí presentes, poner en marcha l’Associació d’Amics del Museu d’Art de Lleida (Asociación de Amigos del Museu d’Art de Lleida), con la voluntad de implicarnos, con una actitud vigilante y positiva, para que el Museo sea fuerza de proposición, creador de valor y señal distintivo. Me parece que desde el mundo privado debemos ayudar más a consolidar estructuras ya existentes que no a generar más y más estructuras que se engullen los presupuestos destinados a la creación y a la difusión artística. Me gustaría Sr. Alcalde ver confirmado que esta vez los anuncios son ciertos y que todos nos podamos reencontrar en 2013 entre las paredes del nuevo Museo habiendo ya consolidado esta formula de colaboración publico-privado.

Por mi parte quiero, y así lo manifiesto, continuar colaborando con el Museo mediante actividades relacionadas con mi colección de grabados y de libros y publicaciones de arte. Esta colaboración se deberá ir concretando en el tiempo, adoptando las formas que acordemos y en relación con la naturaleza de cada proyecto. Deberá, en esta línea, fijar objetivos a medio y largo plazo, construir unas bases de relación suficientemente sólidas fundadas en el trabajo conjunto y la confianza mutua, e ir avanzando sin pausa y por etapas sucesivas. Es en esta línea que me gustaría continuar ayudando a programar exposiciones, talleres u otras formas de dinamización de la realidad artística. Estoy abierto y bien predispuesto a cualquier tipo de colaboración pero también quiero dejar muy claro que para una cooperación más definitiva y estable será necesario que el edificio del nuevo Museo sea una realidad.

Como en mi caso, estoy convencido de que en esta sala y en esta Ciudad hay otras personas interesadas en hacer confluir sus voluntades para dar más fuerza y ambición al Museo. En cualquier caso, será objetivo de l’Associacio d’Amics el encontrarlas, valorarlas y trabajar conjuntamente.

Para terminar querría remarcar que éste es un momento muy especial para mí, mis hermanos y sobrinos. La colección lleva los apellidos de nuestros padres, ambos leridanos y fuertemente arraigados a esta Ciudad, como mis abuelos, tíos y primos. Es desde el recuerdo emocionado a la memoria de mi padre y desde la alegría de que mi madre viva este momento, que me place especialmente ofrecer el disfrute de esta exposición al conjunto de los leridanos. De mis padres he aprendido el sentido de la exigencia, la necesidad del esfuerzo y del trabajo, el respeto a las personas y el amor al País. Les doy las gracias y les rindo públicamente homenaje.

Y nada más, gracias a todos desde el fondo de mi corazón. Gracias a los amigos leridanos presentes, a los amigos que se han desplazado desde Barcelona y a los amigos que vendrán de Cataluña, de España y de Francia. Espero y deseo que, para todos, para los amigos que conozco y para los ciudadanos que vendrán, la visita de la exposición represente un momento de introspección, de interpelación, de disfrute y de serenidad. El arte no debe tener, a mi juicio, ningún otro objetivo.

Muchas gracias.

Antoni Gelonch Viladegut